sábado, 11 de octubre de 2014

“Abuelas o madres por segunda vez, cuidadora de nietos”

Llegar a ser un adulto mayor es convertirse en abuelo, sin embargo esto no significa para nada que la vida será más placentera, ya que todo depende de los factores económicos y sociales actuales en el que se encuentra la persona y el soporte familiar que tenga, puede convertirse en una etapa de placer o en  una etapa de más responsabilidades, trabajo y de deterioro agresivo de la salud. Pero en el caso de las mujeres la situación es completamente diferente ya que, se encarga de  cuidar a los nietos, al esposo, encargarse de la casa, ir de compras, pagar los servicios básicos, son tareas que pasan como comunes, pero en realidad no lo son porque limitan la posibilidad de realizar su vida a plenitud y vivir en calidad.

Cuidar a los nietos es un fenómeno que crece cada vez más, sobre todo en la clase media, donde los padres trabajan, y no les queda tiempo para sus hijos. Para los abuelos esta actividad tiene aspectos positivos y negativos, al principio es una tarea placentera, voluntaria y al inicio ocasional, para sentirse útiles, logrando a la ves mayor integración familiar y autoestima, pero con el paso del tiempo esto puede convertirse en una carga, una ‘obligación’ no remunerada, no deseada y no retribuida.

Según: La psicóloga Diana Resnicoff explica cómo hay abuelas que llegan a este punto. “Empiezan a cuidar al nieto con mucho gusto, pero con el paso del tiempo sienten que sus vidas giran en torno al chico y no pueden disponer de su tiempo: van postergando cosas, cursos, salidas, clases de gimnasia, consultas médicas. De esta manera, ese rol que al principio fue placentero termina siendo una carga. Y todo lo que no se puede decir con palabras lo dice el cuerpo: fatiga, cansancio, depresión”.

Existe una serie de estudios internacionales que demuestran lo estresante que puede ser la tarea de cuidar nietos. El día a día, especialmente cuando los nietos son muy pequeños, puede resultar extenuante y provocar malestar en el sueño y mayor exposición a enfermedades en el adulto mayor. En estas investigaciones se ha evidenciado, que enfermedades como la diabetes, la hipertensión arterial, el síndrome depresivo y el insomnio son más frecuentes en ancianos que cuidan a sus nietos que en aquellos que no lo hacen con regularidad.



La relación entre los padres de los niños cuidados por sus abuelos y los nietos mismos, puede originar también tensiones generacionales, ya que;  la diferencia generacional marca una distancia entre jóvenes y abuelos, dificultando las posibilidades de que los ancianos se involucren en el proceso de enseñanza-aprendizaje de sus nietos y también complica las modalidades de negociar la disciplina, por ende , muchas veces los abuelos no corrigen conductas, causando esto futuras malas conductas de menor, creando situaciones de celos y conflictos, con los padres de los niños (problemas entre padres).

http://gerontologia.org/portal/information/showInformation.php?idinfo=3079
http://www.telegrafo.com.ec/palabra-mayor/item/abuelos-cuidadores-por-placer-u-obligacion.html

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