sábado, 11 de octubre de 2014

El síndrome de la abuela esclava

Las mujeres esclavas o abuelas esclavas son aquellas que cuida a sus nietos o familiares enfermos de forma sistemática, tiene excesiva responsabilidades familiares que exceden sus capacidades, estas mujeres no tiene libertad para tomar decisiones, no disfrutan de su tiempo libre como ellas quisieran, apenas tienen relaciones sociales, usualmente son mujeres que por cuestiones culturales y familiares se sienten obligadas a asumir demasiadas responsabilidades, por ende la mayoría de abuelas tiene miedo a quejarse y desobligarse de las actividades que actualmente realizan, así sea una carga por miedo a las represalias familiares y al ser maltratadas.

Este síndrome es una enfermedad grave, que afecta a mujeres desde la adultez tardía hasta la adultez mayor, que se encuentran  sometidas a una sobrecarga física y emocional y que origina graves y progresivos desequilibrios, tanto somáticos como psíquicos.

Dentro de las manifestaciones físicas que presentan las abuelas con este síndrome tenemos: hipertensión arterial, diabetes, sofocos, taquicardias, dificultad para respirar, mareos, hormigueos, desvanecimientos, cansancio que se puede manifestar como debilidad y decaimiento, caídas fortuitas entre otros. También presenta manifestaciones emocionales como: malestar general, disconfort, ansiedad, tristeza, desanimo, falta de motivación, sentimientos de culpa por su malestar, y en momentos de crisis piensan en el suicidio como única solución.

Es un fenómeno muy frecuente en nuestra sociedad, sobre todo por ser una obligación cultural y la falta de recursos económicos, entre los factores que predisponen este síndrome tenemos: realización de trabajos o actividades extra domésticas, además de sus obligaciones de ama de casa, cuidado de nietos, familia numerosa, tener familiares incapacitados o enfermos a su cargo, acumulación de obligaciones, entre otros. Este síndrome es reconocido por la organización mundial de la salud como maltratos hacia la mujer y es importante de tratar desde mi punto de vista ya que provoca deterioro de la calidad de vida personal  y el entorno familiar, siendo así para las adultas mayores potencialmente mortal.


Este síndrome es un problema con un diagnostico difícil, debido a que tanto la paciente como la familia, niegan la existencia de este problema de sobrecarga física y emocional, la adulta mayor cree que puede con todo y piensa que sus malestares se debe a otra cosa. El tratamiento de esta enfermedad consiste en liberar a la abuela de cargas, buscar un equilibrio entre sus capacidades y responsabilidades, y ayudarlas a reconocer sus límites tanto físicos como emocionales. Es importante tener en cuenta este post, y dialogar con sus mamas o abuelas sobre este tipo de temas importantes para su salud mental y física.


Guijarro, A. (2001). El síndrome de la abuela esclava. Recuperado de: 

“Abuelas o madres por segunda vez, cuidadora de nietos”

Llegar a ser un adulto mayor es convertirse en abuelo, sin embargo esto no significa para nada que la vida será más placentera, ya que todo depende de los factores económicos y sociales actuales en el que se encuentra la persona y el soporte familiar que tenga, puede convertirse en una etapa de placer o en  una etapa de más responsabilidades, trabajo y de deterioro agresivo de la salud. Pero en el caso de las mujeres la situación es completamente diferente ya que, se encarga de  cuidar a los nietos, al esposo, encargarse de la casa, ir de compras, pagar los servicios básicos, son tareas que pasan como comunes, pero en realidad no lo son porque limitan la posibilidad de realizar su vida a plenitud y vivir en calidad.

Cuidar a los nietos es un fenómeno que crece cada vez más, sobre todo en la clase media, donde los padres trabajan, y no les queda tiempo para sus hijos. Para los abuelos esta actividad tiene aspectos positivos y negativos, al principio es una tarea placentera, voluntaria y al inicio ocasional, para sentirse útiles, logrando a la ves mayor integración familiar y autoestima, pero con el paso del tiempo esto puede convertirse en una carga, una ‘obligación’ no remunerada, no deseada y no retribuida.

Según: La psicóloga Diana Resnicoff explica cómo hay abuelas que llegan a este punto. “Empiezan a cuidar al nieto con mucho gusto, pero con el paso del tiempo sienten que sus vidas giran en torno al chico y no pueden disponer de su tiempo: van postergando cosas, cursos, salidas, clases de gimnasia, consultas médicas. De esta manera, ese rol que al principio fue placentero termina siendo una carga. Y todo lo que no se puede decir con palabras lo dice el cuerpo: fatiga, cansancio, depresión”.

Existe una serie de estudios internacionales que demuestran lo estresante que puede ser la tarea de cuidar nietos. El día a día, especialmente cuando los nietos son muy pequeños, puede resultar extenuante y provocar malestar en el sueño y mayor exposición a enfermedades en el adulto mayor. En estas investigaciones se ha evidenciado, que enfermedades como la diabetes, la hipertensión arterial, el síndrome depresivo y el insomnio son más frecuentes en ancianos que cuidan a sus nietos que en aquellos que no lo hacen con regularidad.



La relación entre los padres de los niños cuidados por sus abuelos y los nietos mismos, puede originar también tensiones generacionales, ya que;  la diferencia generacional marca una distancia entre jóvenes y abuelos, dificultando las posibilidades de que los ancianos se involucren en el proceso de enseñanza-aprendizaje de sus nietos y también complica las modalidades de negociar la disciplina, por ende , muchas veces los abuelos no corrigen conductas, causando esto futuras malas conductas de menor, creando situaciones de celos y conflictos, con los padres de los niños (problemas entre padres).

http://gerontologia.org/portal/information/showInformation.php?idinfo=3079
http://www.telegrafo.com.ec/palabra-mayor/item/abuelos-cuidadores-por-placer-u-obligacion.html