domingo, 12 de octubre de 2014

La personalidad en los adultos mayores: ¿cambia o no cambia?

La personalidad son los comportamientos y reacciones repetitivas que tiene las personas frente a la resolución de problemas en su vida, estos comportamientos se forman a lo largo de la vida, es decir la personalidad se forma desde que nacemos, y se establece generalmente hasta los 30 años, edad en la que ya tienes tu personalidad consolidada.

Algunos investigadores afirman que la personalidad no cambia, ya que es una continuidad de las etapas anteriores, porque los rasgos de la personalidad permaneces estables a lo largo del ciclo vital. (Muños, 2002). Mientras que otros afirman que si hay cambios, ya que el individuo tiende a replegarse y mantener una actitud pasiva.

Algunos mencionan que la autoestima aumenta con la edad, ya que, el autoconcepto  aumenta en la medida en que la persona tiene más libertad para adoptar su rol, dado que, durante este periodo existen menos exigencias sociales, sin embargo esto no siempre sucede, ya que depende de la cultura, rol en la familia, y el trato que reciba cada adulto mayor.

Un rasgo que si se ha demostrado que se da en adultos mayores, modificando algunas veces,  la personalidad de algunos adultos mayores, este rasgo es la introversión, este rasgo aumente debido a que , los adultos mayores tiende a replegarse hacia su mundo interno con mayor intensidad, las personas se tornan más precavidas, menos impulsivas, protegiéndose más del mundo externo.

Desde mi punto de vista y lo leído sobre el tema, puedo concluir que la personalidad permanece constante hasta en los adultos mayores, pero pasa por pequeños cambios, debido a los decrementos que trae consigo el envejecimiento, como el debilitamiento del cuerpo, disminución de la visión y audición y otros, que pueden ocasionar que nuestros adultos mayores, prefieran estar solos, dando paso,  ahí, a la introversión, variable ya muy estudiada en los adultos mayores. Cabe resaltar que estos cambios se darán de acuerdo a como cada individuo perciba su entorno y así mismo, por ende el adulto mayor; será el único que decida si es necesario cambiar su forma de ser (personalidad) o si debe mantenerse como hasta ahora.



Referencia:

- Muños, J. (2002). Psicología del envejecimiento. Madrid: Pirámide

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