Cuando
hablamos de envejecimiento perceptivo, nos referimos al envejecimiento o
deterioro de las capacidades sensoriales y por ende perceptivas en los adultos
mayores, que muchas veces limitan sus actividades, reconocimiento de objetos,
sonidos , olores y sensaciones externos a la persona , limitando así muchas
veces la adquisición de nuevos conocimientos.
El
envejecimiento perceptivo es muy diferente en cada adulto mayor, ya que depende
del estilo de vida que este haya llevado a lo largo de los años, y el cuidado a
su salud que haya tenido.
En
cuantos a las modalidades sensoriales
que se pierde con mayor extensión en la adultez mayor encontramos la
visión y la audición, en los cuales puede sufrir disfunciones o deterioro, que
causan en el anciano consecuencias psicológicas y sociales graves, ya que las
personas se ven limitadas al realizar sus actividades diarias, como las que
hacían antes, perdiendo así su autonomía e independencia, presentando problemas
de adaptabilidad. Estas dos perdidas sensoriales suelen ser las causantes del
decremento o disminución general del funcionamiento de las actividades
intelectuales en las personas mayores.
Otras
modalidades sensoriales como el olfato y el gusto no se ven muy afectadas. En el
caso del gusto la sensibilidad al sabor aumenta en el envejecimiento, es decir,
se da una fuerte concentración del sabor, probablemente por esto muchos adultos
mayores tienden a salar o endulzar un poco más sus alimentos. En el caso del
olfato este permanece estable, hasta los 60 años, después de esta edad empieza
un decremento, que varía según los individuos y el tipo de olores.
En
cuanto al sentido del tacto, se sabe que en los adultos mayores se disminuye las
sensibilidades, en la palma de las manos y en la planta de los pies, por eso
hay que tener mucho cuidado con los abuelos, porque se pueden quemar y no
sentir el dolor en ese momento, pero si posteriormente, siempre hay que mantenernos
vigilantes. Los otros que vería es la sensibilidad al calor y al frio.
Estos deterioros perceptivos durante el
envejecimiento, pueden originar en el adulto mayor riesgos de sufrir caídas, y también
incidencia negativa en las relaciones que el sujeto establece con su entorno próximo
y en la realización de sus actividades de la vida diaria, como son el aseo
personal, limpieza, ver televisión, leer libros, cocinar, entre otros. Estos cambios
también repercuten desfavorablemente en la adaptación del adulto mayor, desarrollo
de estados de ansiedad, depresión, pérdida de autoestima, y sentimientos de
aislamiento y soledad, incidiendo negativamente también sobre la estimulación cognitiva.
En los posteriores post profundizare mas sobre este tema, para mayor
entendimiento de todos.
Referencia:
- Muños, J. (2002). Psicología del
envejecimiento. Madrid: Pirámide.

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